6.2.06

Ir por Izquierda

Buenos Aires, 29 de enero de 2006.-

Es una prohibición de resonancias litúrgicas, una cacería de ribetes espirituales que aniquila el ánimo crítico y oblitera la intención analítica.
Treinta años después de la instalación formal de las Fuerzas Armadas en el poder, en la Argentina de hoy aquella era siniestra exhibe titulares y excluidos, puros y manchados, justos y culpables.
Véase, si no, los argumentos de la señora de Bonafini para justificar que la semana que termina haya concluido la saga de las llamadas “marchas de la resistencia”. Consultada por un periodista, la presidente vitalicia de la Asociación Madres de Plaza de Mayo, comunicó que el presidente Néstor Kirchner es “un amigo” de la casa. “La casa” es el local que tiene la entidad sobre la Plaza del Congreso, parte importante de la cual (calesita y puestos de venta incluidos) ya es operada por ellas como predio propio.
Hay que detenerse en el procedimiento mediante el cual Bonafini explica, justifica y condena. “Ya no hay un enemigo en la Casa Rosada” subraya. Todos los presidentes anteriores, agrega, eran unos “tipos” que estaban “contra” las Madres.
Es curioso cómo funciona la palabra “madres” en Bonafini. Ella la usa en un deliberado y devastador tono generalizador. Las “madres” son las Madres de Plaza de Mayo que dirige Bonafini. Punto. Aparte. Discusión concluida. Vale la pena preguntarles a las militantes de la Línea Fundadora qué opinan de ese uso tan devastadoramente segregador del término, porque, en fin, ellas también son “madres”, ¿no?
Pero casi nadie se mete con este tabú, con esta prohibición casi ontológica: es así porque es así y son así, porque son así.
Kirchner ha tenido una inteligencia luminosa en el manejo astuto del tema. No se registran encuentros, reuniones, charlas y homenajes a Bonafini por parte del gobernador de Santa Cruz durante su largo mandato de más de diez años. Hasta que todo empezó el 25 de mayo de 2003, cuando el Presidente ordenó que Bonafini y sus compañeras se convirtieran en huéspedes sin necesidad de pedido de audiencia en la rutina de la Casa Rosada.
Por eso, Bonafini dice: Alfonsín, Menem, De la Rúa y Duhalde eran nuestros “enemigos”. No así Kirchner, quien -según ella- tiene “buenas intenciones”. ¿Solo buenas intenciones? Bonafini no se andará con chiquitas: “este gobierno me parece una maravilla” define. Y ofrece sus razones: “Kirchner nos abrió las puertas de la Casa Rosada”.
Bonafini suele beneficiarse de otro dispositivo de indulgencia: hay una marcada inclinación en el progresismo a no tomarla al pie de la letra, a prescindir, calculo que conmiserativamente, de que ella se haga cargo de sus demasías y de sus arrebatos.
¿Cuántos se acuerdan hoy de su explícito regocijo por los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 contra los Estados Unidos y su justificación de que en las Torres Gemelas había centenares de millonarios, muchos de ellos judíos, y que Al Qaeda era una organización revolucionaria en combate contra los imperialistas?
Como ya dijo María Luisa Bemberg, “de eso no se habla”, como tampoco se recuerda el permanente reivindicación de Bonafini de todos y cada uno de los innumerables asesinatos perpetrados por ETA en España.
El quid del asunto, por ende, no es Bonafini y la supuesta imposibilidad de pedirle moderación puesto que ella sufrió mucho por la muerte de sus hijos en la militancia revolucionaria de los Setenta.
El meollo de estos avatares está lejos de Bonafini. Desde ella y cruzándola, emergen marcadores mediante los cuales se ilumina y pone en contexto el rasgo vociferante y temible de un justicierismo que palpita en la arbitrariedad y las desmesuras más recalcitrantes.
Calcinada a partir de 1956 por la revelación de los crímenes de la Unión Soviética, gran parte de la izquierda occidental repensó sus paradigmas de conducta y los supuestos de su razón de ser en el mundo. Muchos partidos comunistas, nacionales, populares e influyentes, directamente abandonaron el uso de la palabra comunista ya antes de la caída del Muro.
Los armarios fueron abiertos, los cadáveres quedaron expuestos y la realidad fue conocida.
Hay entre nosotros una rica bibliografía argentina que viene recomponiendo una historia completa de lo que en este país sucedió en la parte más arrebatada de los años de plomo, la que va de 1966 a 1978, o sea entre los dos golpes que abrieron y cerraron un ominoso período, que ciertamente arrancó antes y terminó después.
Sin embargo, en la cotidiana efectividad de los juegos de poder, hoy se impone el ostracismo de los que fastidian con preguntas que no se quiere responder. Ni siquiera se atreven a puntualizar el evidente y grueso bestialismo de una retórica ideológica revolucionaria que da vergüenza.
Bonafini, por ejemplo, sostiene que, como creó la Comisión Nacional por la Desaparición de Personas (Conadep), el ex presidente Raúl Alfonsín es “un traidor”, mientras que Kirchner no es (ahora, porque ella admitió pensar antes que sí lo era) un “enemigo”.
Alfonsín, claro, ordenó el juicio y la condena a Videla, que estuvo preso hasta que el peronismo llegó al poder en julio de 1989 y al año siguiente lo indultó. Pero, en cambio, Kirchner, nos recuerda Bonafini, “sacó las fotos de Videla” del Colegio Militar. Una maravilla, ¿verdad?
Éste es el problema: desde la voluntad retórica de progreso, quienes se asumen como cruzados de lo que suponen correcto, están disponibles para justificar y olvidar todas las máculas.
Por eso, cuando se alude a las administraciones de Ricardo Lagos y Tabaré Vázquez, como al próximo gobierno de Michelle Bachelet, lo que de ellas proviene es un perfume de embriagante razonabilidad y sólida prudencia, la inconfundible sensación que proyectan los demócratas verdaderos, que no necesitan reconvertirse en paladines de lo que nunca fueron.
Tengo la dominante convicción de que mientras la Argentina siga amamantando y nutriendo una cultura política tan arbitraria e inescrupulosa, la madrugada seguirá siendo remota posibilidad.

PEPE ELIASCHEV

Diario 'Perfil', Domingo 29 de enero de 2006.
http://www.pepeeliaschev.com.ar/

2.2.06

Palabras de Leandro Alem sobre J.M. de Rosas

1852 - 3 de Febrero - 2006
BATALLA DE CASEROS


"Estaba Rosas acechando desde algún tiempo y astuto y ambicioso, recoge la bandera caída de las manos inertes de aquel malogrado patriota (Dorrego) y a su sombra y a su título, conduciendo las legiones populares, derrota sin gran esfuerzo al General Lavalle, y aprovechando la situación especial del país se hace árbitro de la situación general.
Rosas, con sus instintos después conocidos y sus propósitos de una dominación absoluta y sin control, abatió enseguida todas las formas y todos los sistemas, porque no tuvo otra ley ni otra norma de conducta que su voluntad caprichosa. El despotismo no es un sistema de gobierno, porque es una degeneración de todos los sistemas. Hagamos pues un paréntesis en estos recuerdos históricos, como aquel fue un paréntesis en nuestra vida republicana. Rosas tenía que caer, y fue el General Urquiza, caudillo igualmente voluntarioso a quien cupo la suerte de derrocarlo".

DR. LEANDRO ALEM

(Ver Diario de Sesiones Cámara de Diputados, año 1880, 12 de noviembre, debate de la federalización de Buenos Aires)

el formalismo rosista (fragmento de la obra de Eduardo Saguier)

"El federalismo dictatorial, de la contraola rosista se caracterizó por una centralización del poder con cabecera en Buenos Aires y por un alto grado de mitificación de las estructuras formales republicanas. El jurista e historiador Dalmacio Vélez Sársfield, llegó a manifestar que
"...durante la sangrienta tiranía de Rosas, existían en la República las formas de los tres poderes: Ejecutivo, Legislativo y Judicial, ¿y quién se atreverá, señor Presidente, a decir que aquello era una República?".
El Diputado Nacional por Tucumán Delfín Gallo, recordaba que
"...cuando la tiranía de Rosas bañaba en sangre a los pueblos argentinos, la República Argentina se llamaba también República; las formas republicanas se llenaban; el Poder Ejecutivo se transmitía en períodos determinados, a pesar de que siempre era la persona de Rosas la nombrada, los cabildos hacían sonar sus campanas a fin de convocar al pueblo para que nombrara sus legisladores; existían también jueces".
Y el Senador sanjuanino Rafael Igarzábal, refiriéndose a las provincias que constituyeron la Confederación Argentina, sostenía que luego de la batalla de Caseros (1852), al dictarse la Constitución, "...salíamos de las verdaderas catorce monarquías electivas que tuvimos en la época de la tiranía" ."

EDUARDO SAGUIER.
www.er-saguier.org

19.1.06

Dora Martina

Acaso resulte sobreabundante para quienes la conocieron y quisieron. Pero es difìcil sustraerse a la necesidad de escribir unas lìneas en recuerdo de esa querida amiga y militante, dirigente ejemplar del radicalismo porteño y que acabamos de perder tràgicamente. Me refiero, como es obvio a Dorita Martina.
Siempre admiramos en ella esa actitud visceral, ese compromiso femenino (no feminista), esa digna altivez, esa convicciòn profunda de los que recibieron buenas enseñanzas y por ende las prodigan dìa a dìa. No tenìa miedo de llamarse radical cuando muchos hicieron apostasìa explìcita del partido y la doctrina que los honrò o exaltò a diversas posiciones que les reportaron beneficios. Tampoco rehuyò nunca que le dijeran "antiperonista" o "gorila". Lo asumìa porque su certeza democràtica y republicana era tan fuerte que no podìa permitir que se tergiversara asì nomàs la historia y que los victimarios fuesen de pronto vìctimas. Y ella habìa vivido y sufrido al peronismo en su màs puro estado, ese que ahora vuelve asomar redivivo bajo nuevos ropajes que procuran encandilar entre tanta ignorancia. Fue concejal y legisladora por este centenario partido, al que honrò y siempre estuvo consustanciada con la causa de los desposeìdos, como soñara el fundador Leandro, y por eso su compromiso con los jubilados y la tercera edad. Y por eso sus homenajes a Hipòlito Yrigoyen en el recinto y la reposiciòn de la placa en el olvidado paraje del bajo autopista de Brasil al mil, adonde habìa habitado austeramente el Peludo. Cuando tanto pretendido radical desconoce u omite siquiera una referencia al legendario caudillo. Se nos fue inesperadamente Dorita cuando aùn tenìa mucho para darle a la Repùblica y al partido al que dedicò sus años jòvenes y maduros. Por el cariño que le guardamos quienes nos consideramos sus amigos no podemos olvidarla y debemos honrar su memoria concretando la reconstrucciòn de la U.C.R. que ella soñó para la restauraciòn de la autèntica repùblica democràtica.

Dr. Diego A. Barovero

16.1.06

42 años de la Ley Oñativia

Hace hoy 42 años ingresaba al parlamento un proyecto de Ley de Medicamentos - luego Ley Nº 16462 -, inspirada por el ministerio de Salud Pública encabezado por doctor Arturo Oñativia durante la Presidencia de Don Arturo Illia.
La ley por él impulsada promovia la toma de conciencia del medicamento no como una mera mercancia ; el precio -regulado por el Estado y aun congelado- debería garantizar su acceso a la población, aún contra las presiones de las multinacionales.
Los intereses heridos de aquellas empresas multinacionales fueron de rol protagónico en el proceso de derrocamiento del gobierno democratico de Illia.
La ley Oñativia es un claro ejemplo de la consecuencia y coherencia de los gobiernos radicales en el respeto al derecho de acceso a la salud por parte de todos los habitantes.

Dr. Gustavo Aramburu

40° Aniversario de la "Ley Oñativia". Facultad de Medicina. UBA

Comenta: Inés Méndez. Estudiante de Medicina, UBA.

Hace escasas dos semanas tuvo lugar en la Facultad de Medicina, UBA una reunión conmemorativa al 40ª aniversario de la ley Oñativia (1): poca gente, quizás poca gente enterada del contenido de la ley Oñativia, quizás poca gente enterada de la existencia de la ley Oñativia. De aquellos conocedores de la ley, asistieron los que la defienden; los que insisten en que debe ser cumplida simplemente por su carácter de ley, sino por la coherencia de sus artículos. Supo haber, por qué negarlo, detractores. Pero sólo asistieron; no permanecieron (2). Conoce Ud. esta ley? No? Y la ley de medicamentos, la que otrora hiciera caer al gobierno de Illia "por incompetencia en sus funciones"?. Sí, señor lector, es la misma.
A modo de sencillo prólogo podría recordar Ud que el Dr. Oñativia fue Ministro de Salud durante el gobierno del Dr. Illia, y la ley por él impulsada promueve la toma de conciencia del medicamento como bien no intercambiable; el precio -regulado por el Estado- debería garantizar su acceso a la población, aún contra las presiones de las multinacionales; se prohíbe por tanto su publicidad; establece pautas muy claras para su distribución y comercialización así como las penas correspondientes a su incumplimiento. Los intereses heridos de aquellas empresas multinacionales fueron de rol protagónico en el proceso de derrocamiento del gobierno de Illia, y con ello la burla liberal de la ley Oñativia.
Teniendo en cuenta el contenido de la esta ley y homenajeándola, los expositores -profesionales médicos y farmacéuticos, docentes universitarios y funcionarios políticos algunos de ellos-(7) se extendieron en sus aspectos fundamentales: Aquellos sobre los que, esto que llamamos Estado hace la vista gorda; patentes farmacéuticas, publicidad de medicamentos y desarrollo del precio de éstos. Al concebir al medicamento como bien de mercado, es imposible no pensar en el derecho a la propiedad intelectual-patente farmacéutica, aquella que protege al descubridor-inventor-creador de algo; pero ese algo en este caso es en realidad aquel bien social que defendía el Dr. Oñativia, y al definirlo como social, esta propiedad intelectual indefectiblemente se opone al derecho a la salud: si la emergencia supera a la demanda de medicamentos, esa patente farmacéutica ya no tiene razón de ser. Existen acuerdos internacionales que avalan esta postura, pero si la mano del gobierno no los gatilla por sumisión o cooperación con las naciones opresoras... Si extrapolamos el párrafo anterior a la realidad de la publicidad aberrantemente explícita de los medicamentos, encontramos una vez más que pisoteando los postulados de la ley en cuestión, los intereses inescrupulosos de gigantescos laboratorios ubican su producto como bien de mercado, como la promoción de un CD por una discográfica. No se acostumbró Ud. ya a ver interrumpida una escena televisiva por el acoso de un antiácido o un antiinflamatorio que milagrosamente cura todos los dolores y no tiene un solo efecto indeseado? Esto es lo peligroso: Ud. ya se acostumbró. Contrarrestar este efecto ha sido el objetivo de algunos de estos profesionales; mostrar el efecto más indeseado de cualquier medicamento, su publicidad con las previsibles consecuencias de automedicación (cobertura legal: "Ante cualquier duda consulte a su médico"). El precio también ha sido tema de debate: Para quien acepta de buen grado el precio de un medicamento, descubrir que éste es absolutamente arbitrario es apenas indignante, y para aquel que no lo acepta porque no puede pagarlo, tomar conciencia de esto siembra una actitud rebelde, quizás hasta violenta. Se lo puede juzgar? (Actualmente la gran mayoría de la población argentina; actualmente los chicos argentinos -cuanto más alejados de la Capital vivan- siguen infectándose/infestándose y muriendo, por no tener acceso a condiciones sanitarias dignas. Por inanición. No pueden comer; podrán pagar un antibiótico? Y si en la caja del Remediar se olvidaron de incluirlo?) "El que elige no paga, y el que paga no elige" (3)Concluyendo: En esta reunión se defendió con vehemencia la posición del medicamento como bien social, por tanto la regulación de su precio por un Estado lúcido (hasta que no tengamos este Estado, y no el modelo neoliberal de empresas privadas que nos gobiernan...), y desprendiéndose en forma lógica, implementar la prohibición de su publicidad por inescrupulosos laboratorios que para imponer su producto en el mercado pueden llegar a falsear los resultados de sus investigaciones (4). Se podría tomar como alegato virtual a esta condena a la libertad de circulación y fijación de precios de medicamentos, la información que la FDA (5) divulgó y se aceptó gracias a la globalización: "Interacciones de medicamentos y las medicinas sin receta médica: Lo que Ud.debe saber"(6). De todas formas, sobrevolar esta imposición de acatamiento a condiciones tan opresoras como cumplir con los plazos de una patente farmacéutica, aún ante la emergencia sanitaria, toma quien escribe -como impresión personal- ha sido el ideal que convocó a esta reunión.

Buenos Aires, octubre de 2004.

8.1.06

Nueva Página sobre el Radicalismo

Sobre Felipe Pigna

Falsos mitos y viejos héroes.
Acerca del programa de Felipe Pigna y Mario Pergolini (Canal 13, 2005)


Por Mirta Zaida Lobato e Hilda Sabato.

“Vivimos rodeados de mentiras”: Tal la frase pronunciada por Mario Pergolini a poco de iniciarse el primero de los cuatro capítulos del programa especial que, bajo el título general de “Algo habrán hecho por la historia argentina”, fue emitido recientemente por Canal 13. Junto a él, Felipe Pigna asumió el papel de quien habría de revelar las verdades que, según se desprende del diálogo, nos han sido hasta ahora ocultadas o escatimadas a los argentinos. A lo largo de cuatro emisiones semanales de una hora cada una Pergolini y Pigna dialogaron sobre el pasado, iniciando su recorrido con las invasiones inglesas de 1806 y 1807 para terminar (aunque prometen una nueva serie) a mediados del siglo XIX, con la caída de Rosas en Caseros y la casi simultánea muerte de San Martín en Francia.
El programa constituye una novedad para la televisión abierta local, pues aunque la práctica de contar la historia utilizando medios audiovisuales no es nueva, hasta ahora no habíamos tenido una producción de esta envergadura que es, en cambio, bastante frecuente en otros países. Por ello y por la repercusión mediática que ha tenido (tanto en términos de publicidad como de rating) ofrece una oportunidad para discutir no solo sobre nuestro pasado sino sobre cómo se narra aquí la historia.
¿Qué historia nos cuenta este programa y cómo la cuenta? De la mano del maestro –Pigna- y el alumno –Pergolini- “Algo habrán hecho…” hace un recorrido cronológico del período y construye un relato estructurado en torno de algunos ejes organizadores:
- La historia tal como se ha contado hasta ahora es una tergiversación de la verdad, que este programa se propone develar.
- Nada ha cambiado en nuestra historia por lo que nuestro presente puede leerse directamente a partir del pasado y viceversa. “La Argentina es siempre la Argentina” dice, hacia el final, el alumno después de aprender lo que le ha enseñado su maestro. Por lo tanto, todo lo ocurrido se interpreta en clave del presente.
- Esa historia es la de la lucha entre los buenos y los malos. Los protagonistas son los grandes nombres: los buenos son los héroes o patriotas, que son virtuosos sin matices ni atenuantes a lo largo de todas sus vidas (con San Martín a la cabeza) y los malos son “los de siempre” y se distinguen por ser enteramente corruptos y traidores. El pasado se reduce a una sucesión de hechos (no muy diferentes de las efemérides escolares) que se identifican con las acciones de esos hombres importantes, quienes van definiendo el destino argentino. Hoy como ayer, el mal siempre termina triunfando sobre el bien, pero los buenos insisten y la historia vuelve a empezar.
- También hay un “pueblo”, que aparece mencionado aquí y allá, siempre de manera genérica (el pueblo es uno y homogéneo) y del lado de los buenos.
- La Argentina existe desde siempre: Se habla de la nación, del estado nacional y de los argentinos como entidades eternas.

Con estos ejes no muy novedosos, el programa propone un formato innovador. Maestro y alumno van hacia el pasado, y mientras dialogan entre sí, hablan también con los personajes y se identifican con sus temores y ansiedades. Las escenas combinan cuadros del presente (FP y MP en Londres, Paris, Rosario, la campaña de Buenos Aires, etc.) con otras que representan ficcionalmente algunos de los hechos narrados (batallas, asambleas, fusilamientos, asonadas, etc.), siempre con los grandes personajes en primer plano y con la ocasional intrusión de FP y MP como observadores participantes. Se hace un importante despliegue de mapas, croquis y dibujos; en cambio, es muy escaso el uso de material documental a pesar de su existencia y disponibilidad.
Esta propuesta tiene otras limitaciones importantes. En primer lugar, el guión prescinde de algunos de los elementos claves de un relato cinematográfico, tales como la consistencia y el crescendo narrativo. Aquí, las cartas están echadas desde el primer cuadro, de manera que todo el resto es una mera confirmación de lo que ya sabemos de antemano. Los interrogantes son solo retóricos, pues la respuesta ya se conoce. Por caso: Frente a las sucesivas campañas militares encabezadas por Manuel Belgrano, MP es categórico: “A esta altura ya no tenemos dudas: En Buenos Aires a Belgrano lo odiaban” -sin preguntarse quién, porqué, ni cómo un hombre como él encaraba y aceptaba sin más esos destinos- a lo que FP responde: “No te quepa duda”. Dudas, es precisamente, lo que no hay en este relato; esa ausencia achata el diálogo y simplifica la historia.
El acartonamiento de la conversación en que el maestro recita largos párrafos explicativos a un alumno que repite, acota, y “aprende” las lecciones de la historia se acompaña con su opuesto: los guiños constantes, cómplices y prejuiciosos entre los dos amigos, que a su vez extienden a los televidentes. Baste ilustrar esta actitud- que es permanente- con un ejemplo: cuando aparece la caricaturesca figura de un militar brasileño amenazando con la guerra (allá por 1826), MP espeta “¿Qué dice el brasuca?”.
Las puestas en escena de eventos específicos abundan en detalles inverosímiles, como los cuadros de batalla con soldados impecablemente vestidos (y apenas unas manchas en los pantalones), el parlamento de Castelli ante el fusilamiento de Liniers, el capitán del barco envenenando a Moreno (aquí presentado como verdad indiscutible, cuyas pruebas –claro- no existen), o la grotesca dramatización del cabildo abierto del 22 de mayo.
Finalmente, el material de archivo, el despliegue gráfico y las escenas ficcionalizadas no cumplen otro papel que ilustrar las palabras. Son como estampitas destinadas a meter por los ojos lo que ya se está diciendo en el diálogo, pero carecen de toda autonomía.
Si estos son los problemas de un formato que prometía otra cosa, los que presenta a la interpretación histórica son aún más serios:

1. El programa reitera y refuerza las visiones más patrioteras de la historia argentina. Retoma las figuras de los héroes más rancios del panteón nacional y las versiones más esencialistas de la nacionalidad argentina. Como en las tradicionales historietas de Billiken, se comienza con las invasiones inglesas, que aquí sirven para denostar a los ingleses (que de allí en más serán villanos de la película), para mostrar desde la primera escena al primero de los corruptos (Sobremonte, en una escena desopilante por lo inverosímil) y para hablar ya de los buenos por venir, sobre todo Belgrano. Esta figura aparece en el primer plano de la historia de la revolución, cuyo tratamiento es, de nuevo, una réplica de los relatos escolares, con los “patriotas” a la cabeza. Todas las incertidumbres y las turbulencias de la época revolucionaria quedan subsumidas en un cuentito ejemplar.
En un segundo momento, cuando “la Argentina parecía un sueño a punto de morir… un hombre avanzaba en silencio…” para enfrentar “al imperio, a la traición y a su propio destino de héroe”: San Martín. El tratamiento de su figura recorre varios programas, pero desde la primera escena resulta indiscutible: estamos frente al virtuoso total. No hay, sin embargo, explicación o interrogante alguno acerca del porqué de su virtud y sus benéficas acciones (los héroes no se explican: SON). Solo sabemos que él luchaba y luchaba, mientras sus enemigos acérrimos buscaban su destrucción. En este punto, un nuevo villano ocupa la escena: “Buenos Aires”, antes cuna de la revolución pero de pronto nido de todos los males y los malos.
La contrafigura más importante de San Martín es Bernardino Rivadavia. Sus iniciativas de cambio son ridiculizadas como “cabalgata modernizadora que no se detiene ante nada” y mientras en pantalla se enumeran sin comentarios sus obras (como la creación de la UBA, el Museo Histórico Nacional, la Caja de Ahorro, entre muchas otras) por otro lado se lo sindica como corrupto y coimero, pero –de nuevo- no hay intentos por explicar ni al personaje ni a su época.
Lo que sigue es más de lo mismo: Lavalle es malo/tonto, Dorrego es buenísimo, Rosas es astuto y cruel, pero está con la soberanía nacional, y hasta se vuelve sobre la ya remanida (y demolida) imagen de “la anarquía” de los años 20. En suma, una historia maniquea, sin matices, sin interrogantes y que poco innova sobre esa historia “oficial” que pretende cuestionar.

2. El programa remite a una forma muy tradicional de escribir la historia. “Algo habrán hecho…” se acerca al pasado ignorando toda la historiografía de los últimos cincuenta años (por lo menos). En primer lugar, no hay ningún intento por analizar procesos ni estructuras. Los hechos se suceden por obra y gracia de los héroes y antihéroes.
En segundo lugar, no se atiende a ninguna de las dimensiones del pasado que hoy constituyen la materia principal de los historiadores en todo el mundo: lo social, la economía, la vida política, el mundo de las representaciones y la cultura. Si de vez en cuando se introduce alguna mención que supone una referencia a un actor social o político (“la oligarquía”, “el pueblo”, “los caudillos”, “los estancieros” etc.), no se hace ningún esfuerzo por ubicarlos en el tiempo, describir sus características o analizar sus transformaciones. Y no es que la historiografía argentina carezca de estudios sobre esos temas: los hay y con diferentes orientaciones, que podían haber servido para introducir una visión menos limitada y estereotipada de nuestro pasado.
En tercer lugar, en esta visión la historia es cosa de hombres. No solo las mujeres no aparecen como protagonistas, sino que las referencias a ellas son a la vez prejuiciosas (“¡Qué bagarto!” dice MP frente a la imagen de una mujer que no conoce; “No, pará - lo instruye FP- que esa es Encarnación Ezcurra, la mujer de Rosas”) y equivocadas. Así, por ejemplo, de las tertulias se dice que servían “básicamente para que las familias engancharan a sus hijas con algún doctor o militar soltero”, mientras que los varones participaban -como verdaderos hombres- de otras tertulias, las revolucionarias. De este modo, se ignora todo lo que se ha escrito sobre esas formas de sociabilidad donde la mujer cumplía diversos e importantes roles.

3. Para acomodar la realidad a su versión del pasado, el programa incluye omisiones, errores, anacronismos y tergiversaciones sobre hechos que son conocidos y están largamente analizados por la bibliografía existente. Apenas algunos ejemplos: el rol revolucionario de Saavedra y de las milicias que él comandaba queda totalmente desdibujado, pues entraría en contradicción con su imagen de antihéroe (frente a Moreno); se tergiversa el lugar de Gran Bretaña en las guerras de independencia, pues solo se habla de presiones que habría ejercido ese país contra la “voluntad independentista” y no de todas las conocidas actuaciones en sentido inverso; se reducen los conflictos entre unitarios y federales a la disputa por las rentas de aduana; se distorsiona la historia del sufragio, pues al presentar ese tema para la coyuntura de 1820/21 y el ministerio de Rivadavia –“el malo”- se omite toda referencia concreta a la innovadora ley de 1821 que estableció el voto activo para todos los varones adultos libres, pero en cambio se pasan dos imágenes: la primera refiere a un discurso sobre el tema pronunciado por Dorrego –“el bueno”- cinco años más tarde y la segunda, teatraliza una escena de comicios inverosímil considerando los estudios actuales sobre elecciones.

4. El programa aplana el pasado, lo simplifica y lo equipara al presente, sin preguntarse por las diferencias y por los cambios que atravesó la sociedad argentina a lo largo de dos siglos. Para subrayar las continuidades y mostrar que todo es lo mismo, utiliza un recurso de manera reiterada: en el relato del siglo XIX inserta imágenes del pasado reciente para forzar así la identificación entre aquella historia y los traumáticos sucesos que vivimos en los últimos treinta años: Cuando el cadáver de Moreno es arrojado al agua (como se hizo durante siglos con todos los muertos en alta mar), MP y FP reflexionan en la costanera del Río de la Plata y una voz en off acota: “era el comienzo de una oscura tradición argentina” (a nadie escapa que están refiriéndose a la práctica criminal de la última dictadura militar, de arrojar a ese río los cuerpos de detenidos-desaparecidos). Cuando se menciona el 24 de marzo como fecha de inicio del Congreso de Tucumán, ocurre el siguiente intercambio: MP:”Un 24 de marzo!” FP: “pero por aquel entonces esa fecha no tenía la connotación tan nefasta que tiene hoy en día”. Esta modalidad se exacerba en la referencia a la ley de amnistía de Rivadavia (“ley del olvido”) pues, con ignorancia absoluta de cómo funcionaba entonces la vida política y las instituciones, se la equipara a las leyes de Punto Final y Obediencia Debida de 1987 y al indulto a los militares de la última dictadura y se incluye, de manera totalmente anacrónica, una larga escena con imágenes de las protestas frente a esas medidas encabezadas por los organismos de derechos humanos. Algo equivalente ocurre con el levantamiento de Lavalle (un levantamiento entre muchos otros) al que se sindica como “el primer golpe de estado de la historia argentina” para colocarlo en serie con los golpes militares del siglo XX.
Estas operaciones no son inocuas. No solamente obstaculizan cualquier intento de pensar el pasado en sus propios términos sino que mitigan los problemas del presente. En efecto, si todo siempre fue igual, si la Argentina desde sus orígenes más remotos tuvo golpes de estado, desaparecidos, militares asesinos e indultos, entonces los crímenes recientes solo son un eslabón más de una larga cadena y sus responsables pueden lavar sus culpas en el altar de una historia siempre igual a sí misma.

En suma, más que derribar mitos y develar verdades, como pretende el programa en sintonía con la apuesta más general de divulgación histórica liderada por Felipe Pigna, “Algo habrán hecho…” funciona sobre todo retomando y consolidando viejos y conocidos mitos de la historia argentina. Y si aquel “vivimos rodeados de mentiras” se presenta como una promesa inicial de crítica profunda, al uniformar el punto de partida y de observación, termina por ofrecer un producto reaccionario, que impide la interrogación, deslegitima el debate y desalienta la reflexión, tanto sobre el pasado como sobre nuestro más cercano pero igualmente complejo presente.

8.12.05

"Para los radicales el pueblo no es algo que se mire, se valore y se proteja como exterioridad; el pueblo somos nosotros mismos, esa totalidad que sufre y sueña, que protagoniza su quehacer y su destino en cuya entraña sentimos, pensamos y vivimos, sin retacear problemas colectivos. Nunca aprendimos a trepar para contemplarlo desde arriba y dejarle caer frases tutelares, sentimientos de amparo y protección. El pueblo es para nosotros, sujeto de la contingencia creadora en cuyo nudo dramático estamos todos apretados, y no objeto de una terapéutica concebida desde observatorios, formulada desde gabinetes, engendrada, en suma, fuera de su matriz histórica. Lo que no haga el pueblo no se hará por él; lo que el pueblo no diga no se dirá por su cuenta..." (Ricardo Balbín, declaración en Radio El Mundo, 15 de febrero de 1957)

http://historia.radicales.org.ar

Anales del Instituto Nacional Yrigoyeneano


Con motivo de la presentación del primer ejemplar de los
ANALES DEL INSTITUTO NACIONAL YRIGOYENEANO,
los compiladores Dr. Diego Barovero y Dr. Fernando Blanco Muiño
y el Consejo Directivo del Instituto Nacional Yrigoyeneano
invitan a usted al acto que se realizará en Junín 262 PB 2, Ciudad de Buenos Aires,
el jueves 15 de diciembre a las 19 horas.
Para finalizar habrá un brindis por las próximas fiestas de fin de año.

24.11.05

Stolbizer: vamos a devolver el sentido humano a la política


AZUL, Pcia. de Buenos Aires, 12 de Noviembre de 2005
"Vamos a volver a nutrir a nuestra fuerza política de ideología. No hay que asustarse de las definiciones ideológicas. Porque de esos retrocesos no se vuelve y otros avanzan sobre ellos.
Si planteamos con timidez nuestras convicciones ideológicas, si no denunciamos al sistema dominante, si dejamos de luchar contra la explotación de los más débiles, si abandonamos la lucha por la transparencia y la seguridad estigmatizando irracionalmente estos conceptos, estaremos perdiendo la peor batalla: la de las ideas.
Vamos a volver a identificar la lucha contra la pobreza y la desigualdad como el principal desafío de nuestra acción política. No hay gobernabilidad democrática si no se resuelve el problema de la pobreza, si los pobres siguen siendo rehenes de los mismos que los han empobrecido.
Pero también sabemos que para ser eficaces en esa lucha debe haber partidos políticos fuertes, dinámicos, con líderes comprometidos, honestos, confiables.
Por eso es imprescindible pensar en la modernización y renovación del partido y de los mecanismos del sistema político institucional. Pero con el cuidado de no caer en el discurso remanido de la renovación sin ideas ni valores, el mismo que sostienen los pragmáticos cuando buscan las mejores oportunidades de salvación personal. El pragmatismo es la conveniencia personal por sobre las ideas del conjunto y también es la renuncia a la voluntad transformadora de la política.
Dice nuestro amigo Héctor Olivera en uno de sus últimos editoriales: “La política debe ir un paso adelante o igual que la sociedad si quiere figurar en un marcador honorable”. Ahí es donde debemos estar, porque la política no puede estar desvinculada de los problemas de la vida cotidiana de aquellos a quienes queremos representar.
Debemos preguntarnos por qué las organizaciones sociales están enfrentadas con los partidos políticos, por qué la sociedad descree de los mismos a los que elige, por qué la derecha capta más jóvenes y nosotros cada vez tenemos menos en nuestras filas. En nuestro caso, en el Radicalismo, porque los hemos usado para hacer seguidismo de proyectos personales. A los jóvenes no se los convoca para seguir a los dirigentes. Se los forma para que nos sustituyan.
Hemos fomentado la prebenda y el aburguesamiento de la militancia. La militancia no es un trabajo, ni el partido una bolsa de empleo.
Vamos a recuperar y a renovar el Partido, vamos a devolver el sentido humano a la política, su vínculo con la vida cotidiana y la mística emotiva de la militancia activa."
Margarita Stolbizer

21.11.05

Anselmo Marini


INSTITUTO NACIONAL YRIGOYENEANO
Ley N° 26.040
Fundado el 1° de junio de 1948


ANSELMO ANTONIO MARINI

1907 - 18 DE NOVIEMBRE - 2005

98° ANIVERSARIO DE SU NATALICIO


Con motivo de un nuevo aniversario del natalicio del Dr. Anselmo Antonio Marini, hombre de leyes, político de raza y estadista notable que fuera Miembro de Honor de este Instituto, compartimos con ustedes el discurso que en su homenaje pronunciara en la H. Cámara de Diputados de la Nación el Sr. Diputado Nacional por la U.C.R. Dr. Alfredo Allende.


Quizás haya tres grandes estilos de políticas superiores en cuanto a la proyección que tienen frente al público en general, dejando de lado aquella de los timbales, la de los clarines de la poesía inolvidable de Rubén, la épica cantada con devoción por las generaciones a través del tiempo. Hay una especie de trayectoria superior en lo político cuando se da el contacto directo entre el líder carismático y la masa, contacto permanente y que dura más allá de los límites de la vida. Son casos excepcionales. En el siglo que se ha ido hubo en la Argentina dos casos clamorosos. La vida actual tiene la característica de estar vehiculizada fundamentalmente por lo mediático como instrumento de coronación. Es una espada de doble filo, como si un lado estuviera dirigido hacia el mal y otro hacia el bien. La gloria consistirá en la convergencia de la realidad con la instancia publicitaria. El monumento lo ganará quien hace de su presencia en las pantallas y en la prensa en general un jalón favorable a los intereses nacionales y concreta en realizaciones su imagen, no la subvierte. Pero también hay otro tipo de política: la que carece de tambores y cánticos de oportunidad, la más recoleta -que suele ser la más profunda-, la menos conocida, la que subyace detrás de los oropeles pero tiene la consistencia rocosa de la virtud permanente. Anselmo Marini se mantuvo alineado en esta especie de gloria a la que no quiso siquiera asomarse pero que la historia verdadera, la de las tendencias profundas, la que busca las vetas que enriquecen la moral de los pueblos ya lo tiene agendado para el recuerdo posterior perdurable. Es la gloria que pertenece al ámbito de la docencia y de la decencia; es la gloria de aquellos viejos luchadores que nos enseñaron a los radicales y a todos en general a no someterse a la meliflua cotidianeidad de los halagos sensuales, al facilismo de la propaganda puesta al servicio -disculpen si lo digo con una antigualla- de patéticas miserabilidades. La canalla que hoy en día arremete contra la política, los vendedores de ilusiones de fondo y hasta de forma, esos reaccionarios que instigan a suplantar la actividad creadora de la ideología y la militancia por el pragmatismo gerencial que hace a sus intereses y a sus negocios no han reparado -no quieren hacerlo- en los "Marini", en la silenciosa marcha hacia la justicia social y el republicanismo auténtico que él dignificó, como muchos otros, pero tal vez nunca mejor porque hubiera sido poco menos que imposible. No voy a entrar en la parte histórica de su vida política. Sólo recordaré que fue presidente del bloque de la Unión Cívica Radical del Pueblo, y aquellos radicales que pertenecíamos a la tradición desarrollista, lo mirábamos un poco de soslayo. Por entonces sostuvo memorables debates con Gómez Machado -el formidable, y astuto Gómez Machado, tan convencido de sus verdades profundas-, a pesar de lo cual siempre hubo entre ellos un entendimiento cultural de alto vuelo que permitió la convivencia, esa convivencia a la que hemos hecho referencia y de la que fue maestro nuestro Chacho Jaroslavsky. Anselmo Marini debe ser un ejemplo permanente para todos. Poco tiempo atrás dijo que ya había vivido demasiado quizá porque por su edad ya no podía volcar toda la fuerza física e intelectual en provecho de sus conciudadanos. Sin embargo nosotros creemos que vivió la vida gloriosa de los apóstoles, de los seguidores sacrificados de Yrigoyen, aquel que exaltó al pueblo a los primeros planos por medio de la revolución democrática que inspiró y llevó a cabo, como otros grandes posteriores a él lo reconocieron públicamente, y sin ningún tipo de circunloquios me estoy refiriendo a Juan Domingo Perón. El monumento pétreo que espera a Marini y el espiritual que ya tiene, que nos sirvan de guía. Miguel Angel decía que la tarea del escultor era relativamente fácil: consistía en quitar de la piedra aquello que sobraba, quedando así la imagen verdadera, la que él idealizaba. ¿Cómo haríamos entonces con este criterio la imagen de Anselmo Marini? Eliminaríamos la parte que corresponde a la corrupción, el desprecio al pueblo, la vanidad personal y la soberbia, pero también a estos mercachifles de la posmodernidad y la antipolítica, y surgirían las líneas luminosas de ese hombre que fue grande sin querer llegar a serlo.


http://members.fortunecity.es/matiasbailone/marini.htm

http://institutoyrigoyen.tripod.com

15.8.05

Moisés Lebensohn

MOISÉS LEBENSOHN
Un espíritu inquieto
Por Osvaldo Alvarez Guerrero


Moisés Lebensohn (1907-1953) es un caso paradigmático de lo que llamaría la cuota de "ignorancias parciales y recuerdos restringidos" en la historia política argentina. Los pertenecientes a esa esfera de confusas exclusiones en las diversas corrientes de la historiografía nacional se invisten con el rótulo de figuras secundarias. Esa clasificación de personajes del pasado en jerarquías de importancia y trascendencia pública no ofrece objetividad. La Historia no es una ciencia exacta. Por lo tanto, es frecuentemente arbitraria. Los historiadores suelen responder, y es casi inevitable que así sea, a preconceptos ideológicos, políticos, religiosos y hasta provenientes de simpatías personales.
Desde el punto de vista exitista de la vida política como carrera por la ocupación de cargos estatales, (escala valorativa hoy de moda ) se comprende el olvido o la ignorancia de la trayectoria de Lebensohn. El único cargo público nacional que tuvo fue el de convencional constituyente en 1949. Designado presidente del bloque radical, desde allí se opuso a la reelección presidencial. Denunció las cláusulas de corte totalitario, como el estado de guerra interno, que le permitía al presidente decretar la intervención de las fuerzas armadas en reemplazo de los poderes Judicial y Legislativo. En un discurso de sólido contenido jurídico y político, señaló cada uno de los componentes autoritarios del gobierno del general Perón y de la drástica eliminación de las libertades de prensa y expresión de las ideas, que caracterizó a su régimen. Al retirarse con su bloque de la Convención Constituyente reunida en tan irregulares condiciones, y en respuesta a los gritos de la mayoría "¡Que se vayan!" exclamó: "Volveremos, para dictar la Constitución de los argentinos". Poco más tarde, Lebensohn sufrió la cárcel por razones políticas durante más de un año y allí se quebrantó su salud física definitivamente.
Pero lo importante de Lebensohn no está en los cargos que ocupó, sino en su intensa vida política desde el llano y en la coherencia y lucidez de su pensamiento democrático. Por lo pronto, Lebensohn fue mucho más que un lúcido crítico del conservadurismo fraudulento de los treinta y del autoritarismo populista de los cuarenta. Periodista (fundador y director del diario "Democracia" de Junín, un ejemplo de periodismo moderno, inteligente y profundo); estudioso de la filosofía política y la economía, fue seguramente el teórico más interesante e inteligente de la Unión Cívica Radical. Queda de su pensamiento un puñado de discursos y de artículos periodísticos de lógica impecable y de vigorosa elocuencia. Hace décadas que no se reeditan, ni siquiera se difunden por el partido al que perteneció. La claridad expositiva de esas pocas piezas lebensohnianas no excluye un ideario denso y complejo que se filtra tras una escritura lineal con sentido pedagógico y esclarecedor. Pero además de intelectual comprometido, Lebensohn fue hombre de partido, un dirigente activo de la renovación de las estructuras partidarias del radicalismo, un formador de cuadros militantes juveniles, incansable misionero, tribuno de palabra racional y emocionada retórica, una síntesis difícil y pocas veces alcanzada por el discurso político.
Muchas de las ideas de Lebensohn eran el producto de las concepciones políticas y económicas de su tiempo y de su generación: el Estado de bienestar y la democracia social, en buena parte plasmados en el tantas veces invocado y poco conocido Programa de Avellaneda del Movimiento de Intransigencia y Renovación de 1945. El yrigoyenismo de Lebensohn era dinámico: no estaba anclado en el elogio acrítico de los gobiernos del gran caudillo. Por el contrario, lo consideraba la semilla de un proyecto inconcluso y muchas veces deformado por sus seguidores, por sus adversarios y por las propias limitaciones del fundador del radicalismo. La de Yrigoyen había sido una revolución democrática frustrada, aun latente en sus principios fundamentales.
Para Lebensohn ese proyecto seguía inconcluso, no solamente interrumpido. La idea lebensohniana tiene una dialéctica abierta que no culmina en el círculo acabado de la geometría utópica. Lebensohn era un espíritu inquieto y, a medio siglo de su desaparición, aún se despliega, potente, en las dos grandes líneas de su ideario: la democracia social y la condición intangible de la persona humana.
El materialismo marxista, al que conocía en profundidad, nunca hizo carne en él. Su concepto de las igualdades sociales y económicas lo condujeron a una concepción flexible de incomplitud en los procesos sociales. No creía en la lucha de clases como motor de la historia, sino en la posibilidad movilizadora de las necesidades insatisfechas materiales y espirituales, que alientan la inquietud de la condición humana en todas las capas de la sociedad. Era socialista en cuanto al valor de la igualdad y la justicia, pero su idea del desarrollo humano absorbe la chatura opaca de una sociedad definitiva. Afirmaba que "no pueden invertirse los fines del Estado, cuyo intervencionismo sólo puede referirse a la administración de las cosas y a los derechos patrimoniales, y no a los derechos del espíritu, morada de la libertad humana". Por eso la libertad, como realización indelegable del individuo, como desenvolvimiento de todas las potencias de la persona, signaba todo su pensamiento.
Hay una introspección poética de la vida del hombre que constituye en Lebensohn el punto central de su sensibilidad y de su ética política y lo alejaban de cualquier materialismo. De ahí que concibiera a la Argentina como una república que no constituye un simple trozo de territorio, un mercado o una factoría rica, ni una nación metafísica basada en etnias, religiones o lenguas, sino como sitio expansivo de la "causa del género humano". Su valor fundamental era la libertad. Pero "la libertad no está oprimida sólo por las dictaduras, sino también por el privilegio económico. La Argentina nació como una república con el valor supremo de la libertad. Y quien abjure de la libertad -señala- está abjurando de su condición de argentino".
Lebensohn murió a los 44 años, el 13 de junio de 1953. "No debo morir", decía en su lecho final. No parece que el Partido Radical de hoy esté recordando sinceramente los deberes que se imponía el alma agitada de Lebensohn, ni mucho menos recogiendo su mensaje. Más bien su dirigencia lo está suicidando. Poco interesa, porque Lebensohn supera de lejos la decadente conducción de un partido que perdió su rumbo y envejeció en su propia laxitud quedantista. Nunca fue una figura cómoda para los dirigentes enquistados.
Sin embargo, y eso es lo que importa, para las jóvenes generaciones su prédica y su modelo de vida, de severo compromiso público, registran una actualidad sorprendente. Conviene releerlo.

9.4.05

El Radicalismo y el Catolicismo

Como católico y como radical tengo que corregirte una afirmación equivocadaque hacés al referirte a la UCR como partido anticlerical. Es un error muy grande, que se ha propagado a lo largo del tiempo porque ha sido muy difundido por los ignorantes, entre ellos muchos correligionarios que se quedan en la consigna y no conocen ni la historia ni la doctrina riquísimas de este partido centenario. El anticlericalismo en los años 1880 y 1890 cuando se forjó la UC y luego la UCR era encarnado por el roquismo, que abrevaba en el positivismo liberal. El radicalismo tuvo en sus orígenes un fuerte componente proveniente del catolicismo, precisamente en oposición a ese secularismo que caracterizaba alos liberales argentinos: Pedro y Miguel Goyena, el mismísimo Estrada, adalides del pensamiento cristiano estuvieron en el Frontón y en el Parque y muchos de sus seguidores luego se quedaron en el radicalismo. Además, el radicalismo tuvo en Yrigoyen una figura fuertemente influenciada por el pensamiento cristiano como se advierte en muchos de sus escritos ymensjaes al Congreso donde cita a pensadores católicos como Fenelón y Bosueto hace citas evangélicas. No hay que olvidar su firme oposición al divorcio en su primera presidencia con argumentos que parecen más de un obispo que de un presidente. Tuvo además gestos de deferencia especial hacia la jerarquía eclesiástica como cuando nombró a un obispo jefe de la delegación diplomática en los festejos del centenario de la batalla de Ayacucho que consagró la independencia americana y mantuvo una fructífera relación con la Santa Sede en la persona de su Nuncio Vassallo de Torregrossa. No olvides tampoco que falleció no sin antes recibir los sacramentos de la extrema unción, la confesión y la comunión de su consejero espiritual Fray Alvaro Alvarez y Sanchez y que fue velado y sepulatdo con los hábitos de laTercera Orden Dominica. Son apenas algunos detalles que desmienten el supuesto "anticlericalismo"del radicalismo. Lo que siempre hizo nuestro partido fue oponerse a las corporaciones, porque es un partido democrático que cree y sostiene la república y el sistema democrático de partidos. De lo contrario seríamos corporativistas. Por eso el apoyo a la Reforma Universitaria. De allí la coherencia yrigoyenista de Alfonsín al subirse al púlpito acontestarle al monseñor fascitoide Medina, sin caer en la tilinguería del actual presidente que queda como un obtuso al no asistir ni a la misa exequial ni a los funerales del Santo Padre. Don Raúl tuvo además el gesto enorme de jugar su prestigio y su presidencia apoyando el Laudo Papal queera contrario a los intereses argentinos en el diferendo del Beagle, convencido que había que priorizar la paz por sobre todo y Juan Pablo II lo reconoció ampliamente.

Diego Barovero
Secretario del Instituto Yrigoyeneano
Miembro de 'Pensamiento y Acción'

"Somos el Juicio a las Juntas"



Queridos amigos:
Se avecina una fecha histórica que los radicales no solo tenemos que recordar sino que también adueñarnos como un símbolo de lucha que ha marcado un quiebre en la historia de los gobiernos mundiales, los cuales se deshicieron de sus dictaduras negando el terrible pasado que tales momentos habían acarreado mediante pactos o indultos nefastos. Nuestro país en el gobierno del Dr. Raúl Alfonsín afronto la situación con una actitud soberana y una firme convicción basada no en el rencor hacia las juntas sino, en un ideal de justicia el cual culminaría con la conocida frase "SEÑORES NUNCA MAS"…

A continuación citamos fragmentos del proyecto de declaración presentado por la Diputada Nacional Alicia Tate el la Honorable Cámara de Diputados de la Nación, el cual creemos que refleja muy claramente aquellos días de lucha:

"Mediante el decreto 158/83, publicado en el Boletín Oficial el 15/12/83, el Poder Ejecutivo Nacional encabezado por el Sr. Presidente Dr. Raúl Ricardo Alfonsín, dispuso a tan sólo cinco días de su asunción del mando presidencial y desconociendo el decreto militar de auto amnistía, la instrucción por parte del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas de una causa contra los miembros de las tres Juntas Militares del llamado Proceso de Reorganización Nacional instalado en el país luego del golpe militar del 24 de marzo de 1976.
Se dio comienzo entonces al proceso que culminaría con el procesamiento de los titulares del genocidio argentino. Claro mensaje de justicia que superó ampliamente las fronteras nacionales y mereció el reconocimiento mundial a la democracia Argentina.
Ante la injustificada demora de la justicia militar en el procesamiento de las Juntas y previa sanción de la Ley 23.049, la Cámara Federal dispuso investigar el método puesto en práctica para combatir el denominado terrorismo a partir del 24 de marzo de 1976 y la responsabilidad que por ello pudiera caber a los comandantes en jefe que integraron las tres primeras juntas militares.
La Cámara ordenó en una faz instructora escrita, el acopio de elementos documentales e informativos, la remisión de expedientes y otras medidas y la audiencia oral y pública que comenzó el 22 de abril de 1984.
Su ardua tarea finalizó, el 9 de noviembre de 1985, con la sentencia del tribunal sobre Jorge Rafael Videla: reclusión perpetua e la inhabilitación absoluta perpetua; Emilio Eduardo Massera: reclusión perpetua, más la inhabilitación absoluta perpetua; Orlando Ramón Agosti: 4 años y 6 meses de prisión, más la inhabilitación absoluta perpetua; Roberto Eduardo Viola: 17 años de prisión, más la inhabilitación absoluta perpetua; Armando Lambruschini: en 8 años de prisión, más la inhabilitación absoluta perpetua".

Propuesta de actividades:

Pintada provincial desde el día 09 hasta el día 22/04/05 de tápiales en la vía publica, la cual puede realizarse, con brocha, aerosol, carbón, pincel, (hasta con un ladrillo vallo!!!) etc., con la siguiente consigna:

"SOMOS EL JUICIO A LAS JUNTAS"
Juventud Radical

Se confeccionará una bandera (Celeste 1.20mts, blanca 1.20mts y celeste 1.20mts = ancho estándar) de 3,60 mts de ancho por 20 mts de largo. La idea es que cada departamento y/o distrito colabore con el ancho estándar por un metro de largo con la firma del lugar de pertenencia. Esa bandera construida con los retazos que lleguen desde toda la provincia llevará escrita la consigna a trabajar y se colgará del comité provincial el día 22/04/05.

Nota: Ante cualquier duda o sugerencia mandanos un correo a esta casilla o comunicate al 0341-155030621 (Gustavo Puccini).
Mesa del Congreso de la Juventud Radical

28.2.05

24 de Marzo 2005



La Mesa Directiva de la Honorable Convención Provincial de la Unión Cí­vica Radical de San Luis quiere rendir homenaje a las víctimas del atroz Golpe de Estado que sufrió la Argentina desde el día 24 de Marzo de 1976.

También nuestro homenaje es para el líder radical Ricardo Balbín, cuya palabra profética no fue escuchada, cuyo mensaje de unión de los argentinos fue silenciado con las botas militares y de la guerrilla.

Aquí puede leer el mensaje que por Cadena Nacional dió el Dr. Balbin el 16 de marzo de 1976.


CONVENCIÓN PROVINCIAL UCR
SAN LUIS.

25.2.05

Historia de un líder radical...


AMADEO SABATTINI
(1892-1960) :
Líder carismático -el mayor que tuvo Córdoba en el siglo XX-, Amadeo Sabattini simbolizó el contraste entre la nación autoritaria y la 'isla democrática'. Esa percepción arrancó del tiempo en que, a despecho de los acontecimientos nacionales, gobernó la provincia de Córdoba (1936-1940) en democracia, respetando las libertades públicas y promoviendo reformas progresistas en lo económico y en lo cultural. Sabattini, radical de cuño yrigoyenista, fue partidario de la redistribución de la propiedad agraria frente a los terratenientes y de la enseñanza laica frente al clero, y apostó a un Estado fuerte pero no grande y a una ética rigurosa en el ejercicio de la función pública.


"Después de Hipólito Yrigoyen la bandera radical estuvo custodiada por él -Amadeo Sabattini-. Su vida fue un ejemplo de conducta, incomparable en la historia política de la República. Su mística lo hizo señor del renunciamiento en aras de la grandeza moral de la ciudadanía" (Arturo Illia).


"Hemos perdido un auténtico ciudadano de la patria. Supo servirla con su espíritu y decisión, es decir con honestidad, decencia y desinterés. Difícil será llenar su lugar en la lucha que debemos afrontar en pro del país, pero su ejemplo ha de impulsarnos para lograr la meta por la que tanto bregó" (Ricardo Balbín).


Córdoba es una provincia cuyo espacio político ha estado marcado por una tensión constante entre la tradición y la modernidad. Es el territorio de la Reforma Universitaria del 18, que produjo un núcleo de intelectuales en los sesenta cuya influencia aún subsiste, la del sindicalismo democrático y combativo de los setenta.
Con el golpe del 30 el país comienza una larga y lenta decadencia que lo marcará por más de cincuenta años. En la misma época, Córdoba se transforma en una suerte de isla democrática. El Sabattinismo, bajo la dirección de don Amadeo, gobernará la provincia desde 1936 a 1943 y lo hará con una profunda transparencia administrativa, impulsando reformas fiscales y crediticias dirigidas a los sectores populares.
Grandeza es una palabra impresionante que con frecuencia se encuentra en el lenguaje de los argentinos, sobre todo cuando se busca justificar lo que es difícil de explicar en los hechos: ¿Qué era la grandeza para Sabattini? Era la modernizacjón, pero modernización que tenía como destinatarios al hombre y a la mujer concretos. Modernización basada en la equidad y la libertad. Modernización, independencia, honestidad, transparencia, equidad y libertad. Ese era el credo de Amadeo Sabattini y el único camino para construir una identidad nacional.
Le tocó vivir en una época donde estaba ausente un sistema político legítimo en el país. Donde la sociedad no tenía un consenso básico sobre las reglas de juego político y se había acostumbrado a las políticas de opresión, las proscripciones, los planteos militares, la inestabilidad.
Seis años después de su muerte, el golpe de 1966 abre la puerta para que los argentinos entremos en los años ciegos. Ese golpe militar expresaba la vitalidad de la Argentina corporativa, contradictoria con la precaria Argentina Republicana por la que luchaba Sabattini. Por ese entonces, el rostro de la Argentina corporativa se manifestaba sin arrugas. Sabattini fue uno de los pocos que tuvo cabal comprensión del alto costo que se pagaría por priorizar una alianza de intereses que hipotecaba el futuro de las generaciones argentinas".

RAUL ALFONSÍN

"Vieja casona de la calle Mariano Moreno, en Villa María. Techos altos, corredores y paredes que exhiben manchones de humedad. Piso de madera, ya envejecidos por el tiempo. Antiguos muebles, sencillos y humildes; cama de hierro en la que murió un día, un patriota ilustre con una mano sobre el corazón, tal como había vivido. Testifican el amor familiar las paredes, de las que penden varios retratos de hijos y nietos. Otro de Yrigoyen, como testimonio de leal adhesión a una conducta ya un ideario excelso.
Vivió allí durante más de cuarenta años el hombre que mantuvo el control político de una importante provincia durante tantos años. Personalidad ilustre, consular, realizadora y noble, de la política nacional, pilar relevante y abanderado que -como lo afirmó Ricardo Balbín- creyó en el concepto moral de la política y dejó el ejemplo de su vida y una conducta insobomable.
Vieja casona de aislamiento y, muchas veces, de mutismo. Un dejo de leyenda colmó su presencia en la tranquila villa, centro de la geografía argentina, donde se levanta la vetusta 'cueva' del 'nuevo peludo'.
En el ocaso cordobés, cuando el hábito fresco y suave colmaba la villa, una relevante personalidad caudillesca, con un dejo de excentricidad y de misterio, abandonaba la humilde casa para caminar en la acera, con su delantal blanco y su boina vasca negra echada un poco para atrás. Delantal de médico y de maestro. Maestro del pueblo. La cabeza levantada y el paso lento y corto. El sueño hacia arriba, el andar adelante y el corazón en la República.
Se llamó Amadeo Sabattini. Ministro de gobierno, gobernador ejemplar; hombre austero y consecuente con las ideales que motivaron su soldadesca republicana y democrática. Constructor e innovador en las costumbres políticas, uno de los primeros políticos argentinos en sostener contenidos ideológicos, sociales y económicos con su fórmula de 'pan y libertad', de los que hoy se nutre la democracia social sustentada por el radicalismo. Conciliador que propugnó una unión cívica, unión de los radicales, como basamento fundamental para las grandes construcciones argentinas. Dijo un día: 'Yo soy la vieja que arregla el baile. Lo que quiero es arreglar a los radicales. Una vez que las parejas se pongan de acuerdo, bailarán mejor'.
Vieja casa de la calle Moreno. Un caudillo camina en la acera. Lo hace muchas veces. Algunas, el paseo culmina sentándose el ídolo popular en el frontis de la 'cueva'. Así lo encontró un día un hombre del sur de la Provincia de Buenos Aires, a quien invitó a pasar de inmediato. El techo alto, la pared abandonada, los pisos de madera, el retrato de don Hipólito, la cama de hierro donde, un día, se le encontró muerto con una mano en el corazón y otra sobre la nuca como pensando y sintiendo el país, sus angustias, su porvenir incierto.
Villa María se vistió de negro. También el país y el pueblo, presentes en la desgracia. Las casas de familia tuvieron sus crespones. También la democracia. El pueblo tomó el féretro. Un silencio sin medida fue interrumpido por un toque de atención del trompa de la banda. La bandera nacional, puesta a media asta en todos los edificios del Ejército, la Armada y la Aeronáutica Perdió la Nación a un patriota esclarecido, pero ganó la enseñanza y la obra de una conducta recta y proba."

Fragmento de un discurso pronunciado por el Dr. Eduardo Giorlandini.



WEB SITE DE HOMENAJE A AMADEO SABATTINI


"Hoy se necesitan más Balbín que Alfonsín" dijo Ricardo Alfonsín



Entrevistado por POLITICOS ARGENTINOS.COM, RICARDO ALFONSIN, destacó que es necesario latinoamericanizar la política. Además propone recuperar a la UCR como herramienta al servicio de la sociedad. Por otra parte remarca que hay un ataque constante a la actividad política y que es necesario el acompañamiento de la sociedad para realizar las reformas que generen el bienestar general.

Por Marcos Zapata


¿Qué opinión le merece el Gobierno de Felipe Solá?

Tenemos un juicio negativo de todas las gestiones justicialistas desde 1987 a la fecha. No solamente no se han resuelto los problemas, si no que se han agravado. La provincia tiene una deuda de 28.000 millones de pesos, un sistema educativo que es un desastre por adherir a la Ley Federal de Educación, un desempleo que bate records, y hay graves problemas en salud y seguridad.
Ha llegado el momento de que la sociedad se de una oportunidad a sí misma colocando en la Legislatura la mayor cantidad de hombres y mujeres del radicalismo. Si se adhiere a concepciones progresistas y serias de la política, la oposición debe comportarse de manera seria, colaborando cuando corresponda y oponiéndose generando propuestas alternativas.

El radicalismo tiene muchas intendencias en el interior de Buenos Aires, pero pareciera que es imposible ganar en el conurbano bonaerense ¿Cómo se le gana al justicialismo en la provincia?

En ese sentido estamos en una etapa pre alfonsinista. Existió hasta 1983, una suerte de complejo de inferioridad en el radicalismo. Pensábamos que al justicialismo no se le podía ganar. Sin embargo en 1983 y 1985 demostramos que esto no era así. Desde 1987 ingresamos en una espiral deflacionaria en términos electorales. Esto provocó que vuelva a aparecer este complejo de inferioridad con relación al justicialismo.
El problema serio lo tenemos en el conurbano. Creo que se le pueda ganar al justicialismo. No es un obstáculo insalvable el uso repudiable y clientelista que que hacen del aparato estatal en los municipios del conurbano. Caso contrario no se explicarían los triunfos de Sabatella en Morón, de Ivoskus en San Martín y hace unos años de Laborde en Avellaneda, por ejemplo. Creo que lo que tenemos que hacer es terminar de pelearnos entre nosotros. Recuperar vocación de poder, demostrar a la sociedad que conocemos los problemas de los distritos, que hacemos los diagnósticos más acertados y formulamos las mejores propuestas. Que estamos en condiciones de gestionar con criterios progresistas y de manera eficiente.
Pero para ganar elecciones hay que colocar al frente de la Unión Cívica Radical, los hombres más representativos y que más prestigio posean en la comunidad. Esto a veces no coincide con las necesidades de la interna. En muchas oportunidades quienes hacen ganar internas, son aquellos que luego son responsables de perder la general. Debemos empezar a trabajar para que la gente que se comprometa en una interna sean aquellos que en una elección general sean respetados y reconocidos por la sociedad. Estoy seguro que podremos revertir los guarismos electorales y llegar a duplicar, triplicar o cuadriplicar los votos obtenidos en el conurbano. Así se podría promediar un 20% de sufragios en la provincia, por lo que quedaríamos en buenas condiciones para el 2007.

¿Cómo lograr ese objetivo con las divisiones que tiene el radicalismo provincial en estos momentos?

Internas no es un sinónimo de división. La elección interna es el último acto de un proceso de discusión sobre los métodos y propuestas para llevar a cabo en cada uno de los distritos o a nivel provincial. La unidad se logra a través de la disciplina partidaria, de la lealtad, a través de comportamientos serios. Como decía Ricardo Balbín "El que gana gobierna y el que pierde acompaña".
Estamos en una situación límite dentro del partido. Hay miembros del grupo Olavarría que proponen dejar sin candidatos a la Unión Cívica Radical. Esto sí es muy grave para el partido, no obstante estamos esperanzados en hacer comprender que es necesario fortalecer y vigorizar al partido para colocarlo como actor gravitante en el escenario político nacional y provincial.

¿Cómo se los convence? Algunos apoyan a Solá en su pelea con Duhalde y agregan que Storani y Moreau son socios del duhaldismo en la provincia.

No creo en esa sociedad y se lo digo como opositor a Storani y Moreau. Esa sociedad es un invento destinado a desacreditar al partido y hacerlo perder su perfil opositor. No obstante durante la década del noventa la pérdida de vocación de poder del radicalismo resulto funcional al justicialismo.
Pero no creo en ninguna sociedad de tipo espurio entre estos dirigentes y la estructura duhaldista de la provincia de Buenos Aires. Sí es cierto, que algunos miembros del Grupo Olavarría se han involucrado en la interna del justicialismo. Primero aparecían como satélites de López Murphy, ahora aparecen como satélites del peronismo, y pareciera que están más preocupados por la suerte que correrán en sus distritos que por la suerte del los habitantes de la provincia en general. Para cambiar estas posiciones se requiere diálogo, confrontación de ideas, argumentos, para que todos sepan que es lo que cada uno propone sinceramente y detrás de qué proyecto está.

Hay una falta de dirigentes de renombre, como en su momento lo fueron Balbín, Larralde, Lebenshon y el propio Alfonsín, que eran escuchados y respetados ¿Cuánto influye esto en las divisiones internas del radicalismo?

Hay una crisis de liderazgo y no hay dirigentes que interpreten y contengan a toda la Unión Cívica Radical. Hay que hacer un mayor esfuerzo para generar las condiciones que permitan el surgimiento de nueva dirigencia capaz de conducir este proceso crítico.


¿Cree que hubo algún trabajo previo para desacreditar a los partidos tradicionales?

Desde 1930 nosotros venimos escuchando un discurso antipolítico y los partidos políticos son instituciones fundamentales de la política. Todavía existen en la sociedad algunos espacios con una cultura antidemocrática y antipolítica.
Hay otros fenómenos que agravan la situación, como la globalización, el fin de la Guerra Fría y la revolución mediática. Todas estas circunstancias han operado debilitando la política de los estados nacionales. Ello deteriora la capacidad de acción de la política y se desprestigian sus instituciones. También hay campañas deliberadas de la derecha para desacreditar a los partidos populares. Pretenden restarles capacidad de influencia sobre la sociedad.

Durante la interpelación al Jefe de Gobierno porteño por la tragedia de Cromagnon, una madre increpó a Ibarra planteando que lo que pasó le hubiera sucedido a cualquiera, que él era una circunstancia y que la culpa la tenía la política por corrupta ¿Cómo se tiene que trabajar desde los partidos políticos, para que la sociedad vuelva a creer en ellos?

Esa es una generalización injusta, poco racional, que se puede comprender en ese caso por sufrir un dolor tan grande.
Hay que hacerle comprender a la sociedad que si la mala política resulta nociva, es más nocivo la ausencia de la política, la falta de partidos políticos, de sindicatos, la prohibición del debate y la deliberación pública, el ataque a las libertades democráticas.
Todo ello sin perjuicio de reconocer que es necesario introducir cambios sustanciales en las formas de hacer política. Hoy la política, como actividad de los sectores populares para organizar la sociedad, está en crisis: no está en condiciones de responder a las necesidades de la sociedad, como consecuencia de los fenómenos a los que aludía antes.( globalización, fin de la Guerra Fría, etc.)
Lo que deberíamos es definir una nueva manera de hacer política, que tenga en cuenta estos cambios importantes que se han producido en el mundo. Creo que dos estrategias fundamentales para recuperar el poder que nos ha expropiado el mundo de las megacorporaciones económicas y financieras, tienen que ver con la unidad nacional y con la unidad supranacional, con acuerdos entre países, que permitan definir estrategias supranacionales comunes para pulsear con los otros países poderosos de la tierra, desde una relación de fuerza diferente.
El MERCOSUR es el camino, hay que ampliarlo si queremos recuperar la capacidad de la política para organizar a la sociedad. Tal vez el camino sea latinoamericanizar los Estados, modificar sustancialmente y en forma rápida las actuales situaciones nacionales desde un país, me parece bastante difícil.

¿Cómo ve el gobierno de Kirchner?

A un año y medio de gestión, la sensación es ambivalente. Por un lado, aprobamos algunas políticas aplicadas en relación a la Corte Suprema, a los derechos humanos, a las relaciones internacionales, la afirmación del MERCOSUR y la independencia discursiva con relación a los Estados Unidos en el caso de Irak. Aprobamos la firmeza que se tiene frente a las empresas que fueron concesionadas en la década del noventa.
Pero también es cierto que podemos criticar la despreocupación por parte del gobierno en la Educación. Podemos criticar la política en materia de seguridad. También podemos criticar el hecho de que no se modifica un sistema impositivo tributario que es uno de los más regresivos de la tierra, ni tampoco está en debate la distribución de la riqueza: hoy en día los trabajadores se llevan menos dinero de la torta salarial que en el 2001.

Se comienzan a escuchar voces de protesta, como la de Víctor De Genaro ¿Siente que el Presidente tiene un doble discurso?

No me atrevería a decir eso. Prefiero pensar que a veces la realidad, los condicionamientos, las limitaciones lo obligan a actuar de manera diferente a la que desde el discurso uno podría suponer.

En este gobierno hay dirigentes que han sido parte del menemismo, además el justicialismo, también ha causado grandes males al país ¿Por qué la sociedad no castiga tanto al justicialismo, como al radicalismo?

El radicalismo es como las minorías raciales, no basta que sea bueno sino que tiene que ser algo más que bueno todavía. La sociedad al justicialismo le tolera más cosas. No me molesta que se tolere poco al radicalismo, pero me preocupa que no sea igualmente duro con el justicialismo, pero no por el radicalismo, sino por el país. Tal vez la sociedad del radicalismo espera más, entonces se lo perdona menos.

¿No teme que las elecciones de octubre den un triunfo al oficialismo y lo catapulten como partido único en Argentina, al estilo del PRI mexicano?

Se puede dar una relación hegemónica más, que perjudicaría a la propia sociedad. Por ello creo que los argentinos actuarán con la inteligencia necesaria para evitar situaciones de esa naturaleza.

Nos decían hace poco, que la diferencia entre el peronismo y la centroizquierda, es que el peronismo no busca legitimarse ante la sociedad por cada hecho que ocurre y la centroizquierda sí ¿Usted cree que Ibarra está buscando legitimarse ante la ciudadanía, después de la tragedia de Cromagnon?

Es indudable que es lo que busca. La situación de Ibarra es sumamente compleja. La primer reflexión, es que durante la década del noventa se destruyó al Estado, y su función de control está sumamente deteriorada.
La convocatoria que hizo Ibarra no es necesaria porque salvo algún sector de la oposición, como el macrismo que reaccionó de formar similar a la de Aznar después de Atocha, nadie trata de obtener un rédito político del episodio. Nadie pretende que Ibarra abandone el Gobierno. Lo que queremos es que se investigue en la Justicia, qué ha pasado, quiénes son los responsables y se llegue hasta las últimas consecuencias.
Si Ibarra sentía que estaba en juego su legitimidad podría haber convocado a un plebiscito no vinculante. Afirmando que si resultaba negativa la consulta, renunciaría.

¿No es llamativo que un gobierno de centroizquierda y cuyo discurso se acentúa en el papel fundamental del Estado, no tenga un Estado preparado para estas tragedias?

La diferencia entre la izquierda y la derecha como consecuencia de la globalización económica se relativiza en los límites de los estados nacionales. El margen de maniobra que queda es muy estrecho. Las izquierdas deben luchar para apoderarse del Estado Nacional en el marco de una estrategia más ambiciosa que tiene que ver con la posibilidad de influir en el orden internacional.

¿Termina siendo funcional a la derecha?

No lo sé. Pero a veces quienes desde posiciones progresistas, luchamos por el Estado Nacional, sin comprender el fenómeno de la globalización, de la revolución conservadora, el fin de la Guerra Fría, las megacorporaciones transnacionales, etc, no advertimos la verdadera naturaleza de la crisis de la política como actividad de la sociedad encaminada a autorganizarse de manera democrática. La experiencia de la impotencia de la política es mas visible en los niveles nacionales del Estado.

¿Hay cierto paralelismo entre Ibarra y Kirchner con lo que acaba de pasar en Ezeiza? Al desaparecer el Estado y entrar las empresas privadas pasan estas cosas. Obviamente no es lo mismo 193 muertos que 60 kilos de cocaína.

Pudieron haber sido explosivos. Estas son las consecuencias de las políticas de hostilidad y prejuicios contra el Estado. Durante la década pasada se desguasó al Estado. Sus funciones de control también fueron afectadas. Se arrojó al bebé junto con el agua sucia. Como decía alguien, en realidad, arrojamos al bebé y nos quedamos con el agua sucia.

¿Usted además de la globalización, cree que haya una decisión politica o una falta de capacidad para gobernar que hacen que sucedan hechos como el de Cromagnon o el de Ezeiza?

Falla la gestión sin ninguna duda. Cómo puede ser que la causa por el narcotráfico de cocaína esté abierta desde septiembre y recién en febrero la superioridad toma conciencia del problema. Allí falló toda la conducción de la Fuerza Aérea y la línea política del gobierno.

Ante estos hechos ¿hay una creencia en los dirigentes políticos que gobernar es llegar y listo?

Los dirigentes son conscientes de los problemas que tienen que enfrentar, pero no se hace pública la crisis de la política. Existe una crisis de potencia para ordenar a la sociedad de manera democrática. Ignacio Ramonet relata la vida de un tirano magnífico, que vivía en su palacio dando órdenes permanentemente. Un día descubre que sus órdenes nadie las obedece, se han transformado en ruidos sin sentido. Comprende entonces, que el poder lo abandonó. A veces nos pasa eso, nos embarcamos en campañas electorales, nos enfrentamos en duras campañas electorales. Y cuando llegamos al gobierno, después de ganar las elecciones, comprobamos que el poder ya no está allí, o ya no está en la medida que suponíamos.
La gran deuda de la política tiene que ver, además de la corrupción y las prácticas clientelistas, con la impotencia y la incapacidad para transformar a la sociedad. No ha sabido la política definir una estrategia para recuperar la capacidad de maniobra y transformación en forma sustancial. La estrategia a seguir tiene dos puntos importantes para mí. Primero hay que lograr la unidad nacional. Grandes acuerdos entre los partidos que piensan igual, no enfrentarse y confrontar entre ellos de manera irracional. Y segundo, un progreso o avance en la construcción de procesos de integración supranacional.

Siendo Diputado Nacional ¿cómo trabar acuerdos con líderes como Elisa Carrió, que se fue del radicalismo y habla mal de él o con Claudio Lozano, reconocido economista de la CTA, pero que rehuye a los radicales? Los tres quieren representar al mismo sector ideológico.

Primero debe sincerarse ideológicamente cada partido. La Unión Cívica Radical, debe aparecer claramente ante la sociedad como un partido de centroizquierda, vinculado a los intereses populares, que lucha por el bienestar social y por la defensa de las libertades y la igualdad. Cada uno de los partidos debe sincerarse en este sentido. Deben quedar claro los intereses que quieren representar y cuál es la idea acerca de la sociedad por la que se quiere luchar. Una vez hecha esta tarea en el seno de cada partido - admitiendo previamente el déficit o la crisis de potencia por la que atraviesa la política - creo que podemos comenzar a conversar.
No hablo de eliminar identidades. Pero es necesario que dialoguen quienes piensan parecido y debemos lograr consensos en torno a valores básicos y esenciales.
Porque la competencia entre quienes queremos representar los mismos intereses, produce irresponsabilidad en la competencia y genera inflación de demandas y propuestas.
Creo que partidos políticos populares, divididos y confrontando entre sí, nunca lograrán modificar la relación de fuerza que existe hoy en día, favorable a los intereses vinculados a la derecha.

En los años ochenta, los partidos populares realizaban congresos donde elaboraban documentos de gran relevancia, hoy las fundaciones producen "papers" realizados por técnicos que responden a la demanda del poder económico ¿Es necesario volver a realizar esos congresos?

Yo creo que no podemos seguir haciendo política como en años anteriores. Tenemos que definir nuevas formas de acción politica. Nosotros no podemos seguir siendo maquinarias electorales solamente.Tenemos que asegurarle a la sociedad que tenemos capacidad de gestión, que estamos en condiciones de resolver los problemas de la ciudadanía. Es necesario crear fundaciones partidarias. Si acudiéramos a las universidades, a los espacios públicos de conocimiento y convocáramos a muchos de los que allí trabajan, garantizándoles la productividad de su esfuerzo, seguramente nos responderían de manera positiva. Necesitamos recursos económicos, que podrían surgir de los propios Legisladores.
Nosotros hemos propuesto que los Legisladores no designen más asesores. Que lo haga el partido, reclutar en las Universidades, para formar una fundación con 70 u 80 técnicos que estén trabajando 3 ó 4 horas por día, para elaborar programas, para hacer control de gestión, para identificar los problemas, formar opinión, escribir artículos, etc. Esta fundación debe servir como asesoramiento no sólo a los Legisladores, sino también a los Intendentes y a los Concejales. Como contraprestación, los Legisladores, en vez de contratar asesores "particulares", le pagarán a los designados por la institución partidaria.
Además esto rompería con cierto clientelismo político... y agreguemos que algunos asesores no cumplen tal rol.

Conociendo que hay un radicalismo y un peronismo de izquierda y de derecha. ¿Ud. apunta a trazar una línea divisoria más en lo ideológico que en lo partidario?

Yo creo que sí, hay que trazar una línea que pase por lo ideológico. Los partidos tienen hoy una ideología muy difusa, tienen que ser más específicos ideológica y sociológicamente. Cuando digo que los partidos puedan hallar consensos básicos fundamentales incluyo al peronismo, siempre y cuando adhiera finalmente a posiciones progresistas. Hoy es muy difícil definir la identidad del peronismo, no sabemos si es Menem, Kirchner, Duhalde o Rodríguez Saa.
Pero hay partidos con los que nosotros podríamos conversar de manera muy natural. ¿Qué hace que estemos enfrentados el Socialismo y nosotros? ¿Qué hace que el propio ARI tenga con nosotros una relación de confrontación tan dura como la que tiene? Sino la inmadurez de alguna dirigencia.

Lo llevo atrás en el tiempo ¿Qué esperaba de su padre como Presidente?

Esperaba lo que se dió. Consolidar las instituciones de la Democracia. Lograr que la sociedad conociera qué había pasado durante los años del Terrorismo de Estado. Incorporar a la cultura argentina, valores más democráticos, resistir las presiones que existían desde el poder económico para privatizar y desguasar al Estado.
Pero me parecía que iba a ser imposible dar respuesta a todas las demandas que se iban a desatar una vez que comenzara a funcionar la democracia, y que esto iba a terminar desestabilizando y generando una crisis de gobernabilidad muy seria, para lo que a mi juicio fue el mejor gobierno de 1983 a la fecha.
Reivindico el Juicio a las Juntas con las limitaciones que las circunstancias imponían, el Congreso Pedagógico, el hecho de que no se extranjerizara la banca, el hecho de que no se flexibilizara el mercado laboral, de que no se privatizara la seguridad social.
Creo que debíamos haber dado en ese momento, cuando la sociedad estaba más dispuesta a escuchar un debate, una discusión acerca de la necesidad de fortalecer las instituciones de la política para los tiempos venideros. Ante la ausencia de este debate, quizá no se tomaron algunas medidas que nos permitieran estar hoy en mejores condiciones desde la política, para enfrentar todos estos fenómenos.

¿Las leyes de Punto Final y Obediencia Debida sancionadas por aquellos años, fueron acertadas?

Sin duda. Cualquier persona con dos dedos de frente, que quiera analizar la realidad, sabe que no había otra cosa para hacer.
El poder militar de turno limitaba la capacidad de acción del gobierno. Frente al fenómeno de la violación de los derechos humanos, teníamos que consolidar la Democracia hacia adelante. Hicimos lo que no se hizo en ningún lugar del mundo, en ningún momento de la historia. Hay quienes todavía, se manifiestan insatisfechos frente a lo que se hizo. Me indigna que se manifiesten insatisfechos algunos hombres del justicialismo, que en aquellos tiempos decían que no se podía hacer nada, porque había una ley de autoamnistía - dictada por la propia dictadura - que consideraban "constitucional". Veinte años después se colocan en críticos de lo que se hizo en la década del ochenta, como si ellos en esa época no hubieran mantenido las posiciones que mantuvieron.

¿Qué le parece positivo y negativo de Elisa Carrió?

Lo positivo de Elisa es su inteligencia, y lo negativo, el hecho de que se sienta la dueña de la verdad.

¿De López Murphy?

Lo negativo que es un hombre que involucionó de posiciones de centroizquierda a derecha. Lo positivo que se fue del radicalismo

¿Néstor Kirchner?

Lo negativo que acompañó a Menem durante la década del noventa y lo defendió, lo positivo que se arrepintió.

¿Eduardo Duhalde?

Lo negativo, el acompañamiento a Menem y la gestión de gobierno en la Provincia de Buenos Aires. Positivo, que pudo con el cargo después del 2001. Actuó con responsabilidad.

¿Carlos Menem?

Sus políticas son la segunda década infame de la Republica Argentina. Lo positivo... que haya sido respetuoso de las reglas de juego de la democracia en términos de la libertad de expresión.

¿Raúl Alfonsín?

Una referencia moral. Su desinterés por lo material. Su tolerancia. Siempre nos decía que hay que potenciar lo bueno. Su vocación de servicio, de lucha, de sacrificio, que a veces lo llevaron a sacrificar a su propia familia. Esas son cosas que rescato de él, como hijo. Es la enseñanza que más le agradezco.

En caso de ganar la interna ¿aspira a que el radicalismo afiance su perfil de centroizquierda?

Sí, por supuesto. Pero antes de que ganemos la interna. Considero que se trata de una cuestión ética. Para mí la ideología es la consecuencia en definitiva de la adopción de posiciones morales. La línea que divide la izquierda de la derecha es una línea de naturaleza moral. Los valores que están a la izquierda, son la solidaridad, el altruismo, la generosidad, el sentido de pertenencia, la sensibilidad y todos estos valores nos obligan a luchar por los sectores más débiles, por los desposeídos como decía Leandro Alem. No se trata de nada extravagante.
A mí me preguntan a veces qué tipo de sociedad es la que me gustaría para Argentina y respondo que la familiar. En la familia, no se abandona al más débil, no se distribuyen de manera injusta los recursos, no se le dice a uno de los hijos "vos vas a ir a la universidad y vos no". En la familia existe sentido de pertenencia, se ayuda a aquel que tiene menos oportunidades. En definitiva, así quiero organizar la sociedad. Ahora en política a esto se lo llama de izquierda. Si es así, creo en la superioridad moral de la izquierda.

¿Cuánto tiempo puede llevarle a la Argentina construir este tipo de sociedad?

Es imposible hacer cualquier transformación política, si no hay un acompañamiento social. En la época del noventa, te decían "Menem lo hizo". No es así, lo hizo Menem porque la sociedad lo acompañó.
Necesitamos que la sociedad esté dispuesta, consciente y lúcida, para que se comprometa en el proyecto de reparación nacional y de justicia social.

Este año puede asumir como Diputado Nacional ¿Podría competir por la gobernación en dos años?

No, a mí me interesa recuperar la Unión Cívica Radical porque entiendo que la suerte de los argentinos no sería la misma si desaparece del escenario político nacional nuestro partido. Quiero trabajar para recuperar al radicalismo como un actor gravitante del escenario político nacional. Después veremos.
Lo que se necesita hoy, me parece, es más Balbín que Alfonsín. En el sentido de que Balbín después del triunfo del Peronismo, quedándonos sin gobernaciones, con pocos diputados, con pocas intendencias, se abocó a la tarea de preservar la Unión Cívica Radical. Después vino quien la llevó al poder.

¿En algunos dirigentes del radicalismo hay oportunismo?

El oportunismo es uno los males más frecuentes. Con relación a la Provincia de Buenos Aires, para poner un ejemplo, algunos miembros del grupo Olavarría, proponían dejar sin candidato a la UCR, para acompañar al que mejor anduviera en las encuestas. En una época era López Murphy, ahora es Felipe Solá, mañana puede ser otro. Ese tipo de comportamiento me resulta realmente deleznable. Eso me irrita.
Como me irrita la especulación que hacen López Murphy y Macri, para ver por cual distrito se presentan, teniendo en cuenta no las necesidades de los distritos sino los resultados de las encuestas. O la especulación que hace Carrió. Dice que el Chaco está subrepresentada y muy mal gobernada y en lugar de quedarse en el Chaco, para dar batalla por los pobres chaqueños, se viene a la Capital Federal, porque las encuestas le dan bien.
Ese tipo de especulaciones, tanto de izquierda como de derecha, me resultan insoportables.

¿Ese tipo de especulación hizo Colazo, cuando pidió la reelección de Kirchner?

Lo de Colazo es un acto reprochable desde el punto de vista de la disciplina partidaria. Debería pensar más qué es lo conveniente a largo plazo y no tanto en la coyuntura.

¿Qué opinión le merece el presidente de su partido, el Dr. Ángel Rozas?

Me merece un gran respeto. Soy amigo de él, lo quiero. Lo voté cuando confrontó con Iglesias y espero que comprenda que hay que hacer un esfuerzo grande por vigorizar a la Unión Cívica Radical, y no a sectores del radicalismo.

¿Es un presidenciable para el 2007?

Sí, puede ser, junto a otros dirigentes nacionales del radicalismo. Aún faltan tres años. Hay muchos dirigentes que están en condiciones de hacerse cargo de la gestión del Estado Nacional con mucho más éxito que Kirchner, De la Rúa y Menem.

¿Tiene intención de lanzar la línea Radicales para El Cambio en Capital?

Por ahora no. Aquí en Capital actúo mucho con Guillermo "Willy" Hoerth, pero de manera no orgánica. Veremos qué es lo que aconsejan las circunstancias.

¿Qué mensaje le daría a la sociedad?

La Unión Cívica Radical es una institución que le aportó mucho al país. La Argentina estaría mucho peor si no hubiera existido la UCR. Estoy seguro que en el futuro, si pierde gravitación el radicalismo en la politica nacional, vamos a sufrir los argentinos, en términos de libertades y de garantías individuales, pero también en términos de bienestar económico y social. Por eso, más que nunca es necesario hacer un esfuerzo para recuperar a este actor fundamental de la politica argentina. No por el radicalismo, si no por la suerte de las generaciones futuras.
Particularmente le digo a los afiliados radicales: solamente de nosotros depende el destino del partido. Si nos comprometemos con el cambio, si estamos dispuestos a reconocer errores, a trabajar por mejorar el partido como herramienta de transformación, estaremos haciéndole un servicio muy grande al país. Y los convoco a todos y les pido, que si sienten esto, trabajen para el partido.