
Por Pepe Eliaschev.
Buenos Aires, 25 de junio de 2006. - La tortuga, animal lento, era el estigma de aquel gobierno que derrocaron hace 40 años. ¿Es antiguo pensar hoy en 1966? ¿Resulta una terapia piadosa e irremediablemente obsoleta descubrir en aquellas vilezas muchos de los vicios que hoy nos enceguecen?
El 28 de junio de 1966, un coronel y doce agentes de
En su minucioso y formidable “Último acto”, Emilio Gibaja cuenta los detalles sórdidos de aquella operación con la que nació la “revolución argentina”. En las horas de penumbra de aquel amanecer de espanto, las Fuerzas Armadas voltearon a un gobierno civil y entronizaron a Juan Onganía como dictador. Esa tarde, el diario que entonces manejaba el Ejército,
Casi nadie derramó lágrimas por aquel golpe. Enseguida supimos quiénes eran y qué querían esos oficiales idolatrados por Jacobo Timerman, Augusto Vandor y Jorge Abelardo Ramos, entre otros. Para los medios, los sindicatos y la izquierda política, el apacible gobierno radical era un miasma indefendible.
Las revistas golpistas publicaban caricaturas supuestamente denigrantes en las que Illia, que al ser derrocado tenía 64 años, era presentado como un enclenque octogenario dando de comer a las palomas de Plaza de Mayo.
La desocupación era inferior al 5 por ciento y al ser derrocado Illia casi la mitad de las provincias eran gobernadas por la oposición: había dos gobernadores peronistas, tres neo-peronistas, tres conservadores y dos desarrollistas. Las proscripciones políticas a comunistas y justicialistas, aplicadas por los militares y por Frondizi entre 1955 y 1963, habían sido levantadas ya en 1964.
Sin embargo, ya para comienzos de ese año se gestó y fue abortado un foco guerrillero castrista en Salta, aventura en la que Cuba y sobre todo Ernesto Guevara estaban muy involucrados. Los sindicatos peronistas, con su “plan de lucha”, se esforzaron por hacer irrespirable el clima social. Una foto de esa época, publicada ahora en Todo es Historia (junio 2006), cuenta el clima de manera inmejorable: se ve en ella a un vigilante de
Aleccionada parcialmente por la desgracia,
Aquella era “la hora de los hornos”, como pregonaban cineastas revolucionarios y foquistas empedernidos. En Madrid, Juan Perón, según relato de Tomás Eloy Martínez, “justificó, defendió y prohijó” el golpe militar. Es que, como agudamente señala Gregorio Caro Figueroa, la liquidación de la “ficción” democrática y constitucional todo lo justificaba, de izquierda a derecha.
Fascistas y marxistas se regocijaban de la melancólica salida del gobierno de un hombre echado con un pelotón de
La actualidad de aquel golpe es palpable.
Dentro de 72 horas, el miércoles 28, se evocarán los 40 años del inútil y premonitorio derrocamiento de un gobierno democrático. La noción de que solo los terremotos fundacionales fecundan mejores realidades trajo décadas de atraso y horrores. “La idea de refundar al país a partir del cataclismo se propagó como endemia” define Caro Figueroa.
¿No tendrá el Dr. Kirchner un breve momento este miércoles, para desagraviar en público al presidente Illia y compensar históricamente al menos una de las tantas falencias capitales del peronismo?
© pepe eliaschev
Columna publicada el diario Perfil, domingo 25 de junio de 2006
4 comentarios:
Excelente nota. me duele el alma el oportunismo, la traición, la corrupción, la necedad, la ambición demedida, la falta de cultura, de memoria, el desdén de nuestro pueblo entre otros males, nos llevó a estar como estamos. Y hace que se repitan indefinidamente.
me parece rescatable, que en los medios se trate la vida y obra de un gobernante de exepcion en su medio y epoca,como dice luis franco en su libro "el presidente illia y un libro de ocasion".
un hombre que nunca dejo de lado sus pricipios,y que fue defenestrado por una prensa cegada como su pueblo , pero que con el tiempo le va dando homeje , al percidente,doctor ,ser humano, don arturo humberto illia
Tenia solo 10 años,cuando sacaron a éste presidente que yo no conocia,y lo veia viejo. Pero a pesar de escuchar cosas que no comprendia sobre él, me doy cuenta hoy a mis 53 años, que para mi fué,es y será un ejemplo de vida-Su honestidad no tiene parangon alguno,dentro de los tantos Presidentes que nos han gobernaron. Mi mayor admiración a éste GRAN HOMBRE DE LA HITORIA
http://ricardobalbin.tripod.com/illia.htm
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